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Con la cuarentena algunos hogares se vuelven un espacio de supervivencia y lucha de poder


ATMÓSFERA DIGITAL, SANTO DOMINGO.- Durante estos días de confinamiento y distanciamiento social a causa del Coronavirus (Covid-19), los hogares se vuelven un espacio de supervivencia y lucha de poder, en donde se reproducen todas las construcciones ideológicas relacionadas con la superioridad de los hombres, lo que se refleja en los índices de violencia y violencia de género.

Así lo explicó el técnico de la Dirección de Educación en Género del Ministerio de la Mujer, Carlos Campillo, al hablar sobre masculinidad positiva durante uno de los Instagram Live que desarrolla el MMujerRD, como parte de la campaña “En Esta Casa Somos Equipo", la cual promueve acciones de igualdad dentro de los hogares durante el tiempo de confinamiento por el coronavirus o Covid-19.

Para evitar la normalización y expansión de la violencia machista, Campillo recomienda a los padres fomentar en los niños y las niñas actitudes igualitarias y equitativas, propiciar actitudes de responsabilidad de igualdad y una participación de todos y todas en las labores del hogar, sin importar el sexo.

De igual manera, resaltó la importancia de que los hombres empiecen a leer, a cuestionar todas las creencias tóxicas que han sido construidas en torno a ellos y que se creen normales. “Los hombres tienen que empezar a pensar, ellos mismos, en asumir la responsabilidad de deconstruir esas ideas, no para dejar de ser quienes son, sino para construir una mejor versión de ellos”.

Campillo recomienda promover socialmente que el cuidado y la corresponsabilidad sean igualitarios y equitativos; que se implementen licencias de paternidad iguales; que se ponga en práctica la educación desde una perspectiva de igualdad y equidad dentro del sistema público de enseñanza como un valor fundamental, y repensar los valores desde una perspectiva de derechos humanos.

Durante su participación en “live”, Carlos Campillo indicó que el patriarcado representa una amenaza violenta tanto para las mujeres como para los mismos hombres.  “Las estadísticas de los suicidios reflejan que más del 85% de los hombres cometen suicidio, más que las mujeres, algo que está relacionado con la necesidad de demostrar fuerza, ser proveedores y la poca capacidad de los hombres de pedir ayuda”.

Explicó que lo mismo pasa a la hora de ir al médico, el asunto del cuidado es algo que se encuentra increíblemente feminizado en nuestra sociedad. Existen creencias sociales de que “el hombre es fuerte, el hombre tiene que poder”, lo que va creando el ideal de que ir al médico es una cuestión de debilidad que destruye la hombría, dejando como resultados que los hombres padezcan muchas enfermedades prevenibles.

Recordó, además, que antes era imposible ver a hombres realizando labores del hogar, pero hoy en día podemos ver a hombres realizando trabajos domésticos, pese a que este sigue siendo un trabajo con rostro femenino, como una muestra más de que aún existen desigualdades por asuntos culturales.

Al ser cuestionado de cómo podemos cambiar esa cultura, explicó que en los últimos tres siglos ha habido importantes cambios culturales. 

Hizo énfasis en la revolución feminista, que ha llevado una de las mayores transformaciones socio culturales, que no solo cuestiona los roles de las mujeres, sino que también abre el proceso de reflexión de la masculinidad de los hombres.

Masculinidad positiva
El concepto masculinidad positiva es una herramienta metodológica que se utiliza desde la educación popular para impulsar el trabajo con hombres, con la finalidad de lograr la igualdad y la equidad de género.

Desde una perspectiva de derechos humanos e igualdad de género, la masculinidad positiva es aquella que se construye dejando atrás aquellas estructuras culturales del patriarcado que le da superioridad y autoridad al hombre sobre la mujer.

Indicó que para que se produzca ese cambio debe haber una reflexión interna de porqué los hombres son tan propensos a la violencia, a enfermarse y tener una calidad y periodo de vida menos que las mujeres; entender que la vulnerabilidad, las emociones son de todos los seres humanos, y fomentar espacios de reflexión que lleven a la deconstrucción de todos los aspectos tóxicos que han construido la vida de los hombres.

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