El reportero

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Por Danilo Cruz Pichardo.
ATMÓSFERA DIGITAL, SANTO DOMINGO.- Independientemente de las definiciones que se ofrezcan del reportero, se trata de un servidor periodístico que trabaja, generalmente, para un medio profesional, con la encomienda de cubrir fuentes y buscar informaciones que permitan construir noticias novedosas, para ofrecer al público en las próximas horas.

La principal actividad de ese informador público consiste en recolectar y presentar informaciones sobre   eventos o acontecimientos novedosos, las que puede difundir de forma instantánea desde el mismo lugar del hecho, sobre todo si es para medios  electrónicos o virtuales,  gracias a la diversidad de tecnologías modernas que sirven hoy día de soporte al trabajo comunicacional.

Un reportero de un noticiario radiofónico nunca requeriría de imágenes, basta con las grabaciones verbales de la fuente u otros detalles que pudo registrar,  mientras si es de un diario impreso sería suficiente con la obtención de los datos del evento y con fotos que puede hacer él mismo con una cámara profesional o con la de su propio celular, si es de buena calidad. Sin embargo, hay medios impresos, digitales y audiovisuales que regularmente separan las labores del reportero de las de fotógrafos y de camarógrafos.
     
Con motivo de la pandemia del nuevo Coronavirus muchas fuentes han estado divulgando sus informaciones a través de las aplicaciones Zoom, Skype y Google Meet, que son las líderes en vídeos conferencias y reuniones virtuales, por lo menos en la República Dominicana.

Es preciso aclarar que no es lo mismo un reportero de televisión que de prensa escrita o digital. Las noticias de televisión tienden a ser más breves y conllevan trozos de vídeos de la fuente o del evento, los cuales introducen en los cortes. Mientras en los demás medios se  alternan citas de ideas textuales, en la televisión se combinan citas de ideas con vídeos del hecho noticioso cubierto.

El reportero de un periódico impreso, en cambio, nunca requiere de vídeos, aunque sí de fotos, buenas fotos. Además, las noticias elaboradas para los periódicos, pueden ser más extensas, sobre todo para los digitales, los cuales no tienen limitaciones de espacio.

Las noticias redactadas por el reportero de televisión son leídas por el locutor del noticiario a través del telepronpter, por lo que no tiene necesidad de mirar hacia abajo, como se hacía  algún tiempo atrás, cuando a las informaciones se les daba lectura a través del texto impreso en papel.

Para darle mayor vida a las informaciones televisivas muchas veces el locutor anuncia la transmisión en vivo del reportero, quien supuestamente desde el lugar del hecho entrevista a una fuente o da detalles de algún acontecimiento que acaba de ocurrir u ocurre en el momento de la transmisión.             
                     
Hay que observar,  empero,  que muchas veces se les miente a los televidentes del noticiario,  al pasarle una entrevista con una fuente como un hecho que ocurre en el momento,  tratándose de un acontecimiento acaecido hace varias horas. No es una conducta seria.

El reportero tiene que ser una persona hábil en la búsqueda y alcance de informaciones interesantes y  ser, además,  buen entrevistador. Su cultura y sus buenas relaciones humanas con las fuentes que cubre permitirían siempre más y mejores informaciones. El reportero, en tal sentido,  procura la cortesía y la buena forma.

La falta de cortesía y el comportamiento inadecuado afectan no solo el ejercicio profesional de ese servidor periodístico sino su imagen y la propia del medio que representa.

El nivel cultural es  un requisito en todo comunicador social para su éxito profesional. La cultura suficiente se obtiene mediante la investigación o la lectura ordinaria de toda clase de obras del conocimiento científico. Tiene que crear hábito de lectura. Y es un deber el  dominar los temas del área que cubre.

El reportero que cubre la justicia, por ejemplo, requiere proponerse el conocimiento de nombres de leyes; si se desenvuelve en el área económica entonces debía  dominar el lenguaje de ese importante mundo.

Desde el punto de vista ético ese profesional tiene que observar extremo cuidado,  porque la credibilidad y el prestigio en la sociedad se alcanzan con buena preparación intelectual, pero además con honestidad y crédito público. El reportero, en ese sentido, debería mantener su independencia profesional, evitando el recibo de ayuda y de regalos que lo comprometen ante determinadas fuentes periodísticas. Está comprobado, excepto en miembros de la familia, entre otros ejemplos,  que todo el que da algo es a cambio de algún servicio.

Ese es un tema delicado. Muchos reporteros podrían exhibir un ejercicio independiente y una conducta apegada a la ética, pero ese comportamiento implica un costo económico, máxime ante los sueldos de miseria que reciben de los medios para los cuales ofrecen sus servicios.

Se aconseja que ese informador público sea cauto en extremo en la divulgación de los hechos tal cual ocurren, pues distorsionar informaciones sobre acontecimientos determinados ocasiona daño a su credibilidad y a la de su propio medio. Tergiversar, aunque sea por omisión, muchas veces genera desmentido de parte de la fuente. Sus noticias requieren tener un carácter veraz cien por ciento.

No se justifica,  no obstante,  que en plena era digital,  con tantas tecnologías, en la que las palabras del entrevistado y su propia imagen se graban, se cometan distorsiones por omisión. Si  es por comisión expresa entonces ese reportero se expone a la demanda judicial y lo menos que merece es ser despedido del medio para el cual trabaja.

El reportero, de igual manera, debería ser un conocedor del derecho de prensa. Dominar las normas que rigen el desenvolvimiento comunicacional es de vital importancia  en todo  profesional del periodismo.  Conocer las leyes comunicacionales le evita  incurrir en violaciones que puedan exponerlo a  delitos de prensa  y a conflictos que afectan su imagen.

Todos los reporteros son periodistas, pero no todos los periodistas son reporteros, aunque la mayoría de los periodistas están en capacidad de trabajar desde la calle. Una de las cualidades con la que debe contar el reportero es la juventud, para tener la movilidad física que demanda el oficio. Algunos comunicadores, por razones de calendario, no están en condiciones de correr detrás de un entrevistado, como suele ocurrir con los jóvenes.

Muchos informadores públicos trabajan en la misma redacción, a lo que se le llama periodistas de planta,  donde también están los editores de las distintas secciones en que se divide un diario, los correctores de estilo, columnistas o comentaristas remunerados (no simples colaboradores),  el jefe de redacción, subdirector, director y demás ejecutivos del diario.

Eso sí, ante cualquier emergencia  en la que se requiera la cobertura periodística de un hecho eventual,  hasta el propio director del diario tiene que estar en la disposición de salir velozmente a buscar datos y detalles de ese suceso noticioso, donde de seguro también estarían representantes de medios que son competencia.

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