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Presidente Luis Abinader ha demostrado caminar sobre su palabra

 

Por Wendy Carrasco.

ATMÓSFERA DIGITAL, SANTO DOMINGO.- Hay quienes afirman que la incredulidad surgió junto con el mal cuando el hombre cambió la fe por la razón, y es quizás, esta una de las razones por la que el pueblo dominicano presenta altos niveles de ansiedad  y preocupación ante  los tantos casos de corrupción y denuncias sobre el robo al erario público dejados impunes desde la despiadada dictadura de Rafael Leónidas Trujillo Molina hasta la fecha.

Como un respiro de un volcán al hacer erupción, ha sido para los “incrédulos” los arrestos producidos durante la denominada “Operación Anti Pulpo”, la cual en honor a la verdad ha tomado por sorpresa “a todos” por la manera tan audaz en que han actuado la Procuraduría Especializada de Persecución de la Corrupción Administrativa (Pepca), fiscales y policías, sin importar los cargos privilegiados que estos hallan ostentado.

Tomo las palabras del presidente Luis Abinader en su discurso de juramentación el 16 de agosto, cuando afirmó, “no voy a tolerar ningún acto de indelicadeza y mucho menos de corrupción en mi gobierno. El funcionario que se equivoque con el dinero del pueblo, será inmediatamente destituido y puesto a disposición de la justicia”.

También en su alocución reiteró que nadie se confunda y que no habría impunidad para la corrupción del pasado, y es precisamente lo que se está evidenciando con este torbellino que se ha desatado en víspera de “Navidad”.

Aún la mañana es nueva para comenzar a palpar cambios significativos en el aspecto económico, político y la justicia del país,  pero al menos son indicios de un tiempo nuevo y un mensaje contundente que envía el mandatario a los nuevos funcionarios que entraron al gabinete con “hambre” y “sed” de poder.

Hoy se conoció del allanamiento realizado en el apartamento de Víctor Guillermo Librán Báez, ex cónsul del país en Cuba en la gestión del expresidente Danilo Medina, mientras el hacha va y viene”, el Pepca advierte que hay otros casos de corrupción y posible malversación de los fondos públicos que son investigados.

El Jefe de Estado ha asegurado en más de una ocasión su compromiso con los dominicanos y de gobernar con un Gobierno ético, caracterizado por el manejo pulcro de los fondos del Estado.

Es un tiempo del uso constante del mallete, en el que la palabras muchas veces salen sobrando y pudieran condenar en vez de salvar, y como está pintando el panorama político nacional lo más prudente o sensato sería “poner la barba en remojo” y esperar con dignidad que la justicia realice su trabajo, sin atropellos ni uso malsano del poder.

La autora es periodista y maestra.

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