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ATMÓSFERA
DIGITAL, SANTO DOMINGO, (24/02/2026).- El mercado global de fusiones y adquisiciones (M&A, por sus siglas
en inglés) muestra señales claras de reactivación, impulsado por un entorno
macroeconómico más estable y por un cambio en la forma en que las
organizaciones están utilizando estas operaciones para capturar valor.
Así lo
destaca el más reciente informe de McKinsey & Company sobre las principales
tendencias que están marcando el comportamiento del sector a nivel mundial.
De acuerdo con el informe, el valor global de las transacciones
superiores a 25 millones de dólares aumentó un 12 % durante 2024, alcanzando
aproximadamente 3.4 billones de dólares, mientras que el número de empresas que
cambiaron de manos creció un 8 %.
Este repunte se produce tras un período de
contracción y refleja un mercado que comienza a recuperar dinamismo, aunque con
mayor disciplina por parte de los inversionistas y equipos directivos.
El estudio subraya que el entorno actual de M&A se caracteriza por
decisiones más selectivas y estratégicamente alineadas. Las compañías están
priorizando adquisiciones que fortalezcan capacidades clave, aceleren la
transformación digital o permitan la expansión hacia mercados de mayor
crecimiento.
Uno de los hallazgos más relevantes es que los programas de adquisiciones
sistemáticas continúan generando resultados superiores. McKinsey destaca que
las empresas que realizan múltiples transacciones pequeñas y medianas,
integradas dentro de una estrategia clara, tienden a superar consistentemente a
aquellas que apuestan por grandes operaciones transformacionales aisladas. Este
enfoque disciplinado permite capturar sinergias de forma progresiva, reducir
riesgos de integración y mantener flexibilidad financiera.
El análisis también indica que la inteligencia artificial generativa
comienza a influir de manera tangible en el ecosistema de M&A. Las
organizaciones están utilizando estas herramientas para mejorar la
identificación de objetivos, acelerar los procesos de diligencia debida y
fortalecer la planificación de la integración posterior a la adquisición.
Esta
tendencia apunta a que la tecnología no solo transformará los modelos de
negocio, sino también la forma en que se ejecutan las transacciones
corporativas.
Otro elemento que está redefiniendo el mercado es la persistente brecha
de valoración entre compradores y vendedores. Aunque la inflación y las tasas
de interés han comenzado a moderarse, aún existe cautela en la fijación de
precios. Como resultado, muchas operaciones se están estructurando con
mecanismos de ajuste, como pagos contingentes, que permiten distribuir el
riesgo entre las partes y facilitar el cierre de acuerdos en entornos de
incertidumbre.
El informe observa una recomposición sectorial. Industrias como
tecnología, energía, salud y servicios financieros continúan concentrando una
proporción significativa de la actividad de M&A, impulsadas por la
necesidad de transformación, transición energética y consolidación de
capacidades digitales. Al mismo tiempo, se evidencia un mayor interés por
activos que permitan a las empresas fortalecer resiliencia operativa y
diversificar sus cadenas de suministro.
En términos geográficos, Norteamérica mantiene su posición como el
mercado más activo, aunque se perciben señales de recuperación en Europa y en
algunas economías de Asia Pacífico. La evolución de las condiciones financieras
y la claridad regulatoria serán factores determinantes para sostener el ritmo
de transacciones en los próximos períodos.
McKinsey advierte que, pese a la mejora en los indicadores, el éxito en
M&A dependerá cada vez más de la calidad de la ejecución. Las empresas
líderes están reforzando sus capacidades internas en áreas como selección de
objetivos, debida diligencia avanzada e integración post-fusión, reconociendo
que la creación de valor se materializa principalmente después del cierre de la
operación.
Asimismo, el estudio enfatiza que la disciplina en la asignación de
capital se ha convertido en un diferenciador crítico. Los directorios y equipos
ejecutivos están evaluando con mayor rigor el retorno esperado de cada
transacción, en un contexto donde el costo del capital sigue siendo más elevado
que en la década anterior. Esta mayor exigencia está contribuyendo a un mercado
más racional y enfocado en resultados sostenibles.
De cara al futuro, McKinsey anticipa que la actividad de fusiones y
adquisiciones continuará fortaleciéndose gradualmente, siempre que se mantenga
la estabilidad macroeconómica y se consolide la confianza empresarial. Las
organizaciones que adopten un enfoque programático, apoyado en analítica
avanzada y en una integración disciplinada, estarán mejor posicionadas para
capturar valor en este nuevo ciclo del mercado.
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