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ATMÓSFERA DIGITAL, SANTO DOMINGO, (17/04/2026).- Durante décadas, el modelo All Inclusive fue
sinónimo de escala: grandes complejos, oferta estandarizada y una promesa clara
de comodidad y previsibilidad para el viajero. Funcionó, y sigue funcionando,
como uno de los pilares del turismo en el Caribe, especialmente en destinos
como República Dominicana.
Sin embargo, esa lógica está
cambiando. Hoy, el All Inclusive atraviesa una transformación silenciosa pero
profunda. Más que una fórmula cerrada, comienza a entenderse como una
plataforma flexible capaz de adaptarse a nuevas expectativas del viajero:
experiencias más personalizadas, mayor conexión con el destino y propuestas que
trascienden el concepto tradicional de “todo incluido”.
Este cambio no ocurre en el
vacío. Según un estudio reciente de Skift, comisionado por Hyatt entre viajeros
de Estados Unidos y Canadá, el modelo no solo mantiene su relevancia, sino que
muestra altos niveles de adopción y fidelidad: el 65% de los encuestados ha
experimentado un resort todo incluido al menos una vez, y más del 80% repite la
experiencia.
De volumen a experiencia
El cambio más evidente es el paso
de un modelo centrado en volumen a uno enfocado en experiencia. El viajero
actual ya no busca solo conveniencia; busca diferenciación.
Esto se traduce en propuestas
gastronómicas de mayor nivel, integración de bienestar y wellness como parte
central de la estadía y experiencias diseñadas más allá del resort, conectadas
con el entorno local. El resultado es un All Inclusive que deja de ser
homogéneo para convertirse en algo mucho más curado.
En este contexto, la percepción
de valor sigue siendo uno de los principales motores del segmento: cerca del
65% de los viajeros considera que el todo incluido ofrece mayor valor que
planificar un viaje de forma independiente, lo que refuerza su vigencia en un
entorno donde el viajero es cada vez más exigente.
De estándar a segmentación
Otro eje clave es la
segmentación. El modelo tradicional apostaba por una experiencia única para
todos. Hoy, el crecimiento viene de entender que no todos los viajeros buscan
lo mismo.
Surgen así propuestas claramente
diferenciadas: resorts solo para adultos, experiencias familiares más completas
y ofertas enfocadas en bienestar, lujo o lifestyle.
Esta evolución permite a los
operadores no solo diversificar su oferta, sino también elevar el valor
percibido del destino. Además, responde a una transformación generacional: los
viajeros más jóvenes lideran este cambio, con más del 70% afirmando que hoy están
más inclinados a elegir este tipo de experiencia que hace cinco años.
De producto a estilo de vida
Más allá de los servicios, el
“All Inclusive” está migrando hacia una lógica de lifestyle.
Ya no se trata
únicamente de lo que está incluido, sino de cómo se vive la experiencia:
diseño, narrativa, identidad del lugar y conexión emocional con el viajero.
En este contexto, el resort deja
de ser un espacio aislado y empieza a dialogar con su entorno: desde la
gastronomía local hasta elementos culturales propios del destino. Esta
evolución también se refleja en la capacidad de los resorts para interpretar
mejor al huésped: cerca del 60% de los viajeros considera que las propiedades
donde se han alojado han logrado entender sus preferencias y ofrecer recomendaciones
relevantes.
En este universo destaca Hyatt
Inclusive Collection, que lidera el segmento todo incluido a nivel mundial con
más de 150 resorts y más de 55 mil habitaciones. En la República Dominicana, su
presencia alcanza 32 resorts y alrededor de 17 mil habitaciones, lo que
representa aproximadamente el 27% de la planta hotelera nacional. A esto se
suma su capacidad de atracción internacional, con más de 800 mil visitantes al
año que llegan al país a través de su red de distribución. A cierre de 2025, el
portafolio todo incluido de Hyatt representaba el 16% de las habitaciones de la
compañía a nivel global.
Más allá de la escala, su rol resulta
relevante en la medida en que refleja, y en muchos casos impulsa, esta
transición hacia un modelo más segmentado, experiencial y alineado con las
nuevas dinámicas del turismo global.
Un punto de inflexión para la
industria
Este proceso de evolución no
responde a una tendencia aislada, sino a un cambio estructural en la industria.
El crecimiento por sí solo ya no es suficiente: hoy, la competitividad del
sector pasa por la capacidad de ofrecer propuestas diferenciadas, sostenibles y
con identidad.
En este contexto, espacios como
Dominican Annual Tourism Exchange (DATE) 2026 adquieren una relevancia
particular. La feria turística anual más importante del país, que organiza la Asociación de Hoteles y Turismo
de la República Dominicana (Asonahores) del 24 al 26 de abril en el Barceló
Bávaro Convention Center, se consolida como plataformas donde se define hacia
dónde se dirige el turismo en el país y en la región.
Lo que está en juego no es solo
la evolución de un modelo, sino la forma en que destinos como República
Dominicana continúan posicionándose en un mercado cada vez más competitivo. Y
en esa conversación, el All Inclusive parece estar entrando en una de sus
etapas más sofisticadas hasta la fecha.
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