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ATMÓSFERA DIGITAL, PUNTA CANA, (19/08/2026).- Durante un encuentro con representantes de la
prensa celebrado en el Museo Abreu, el artista visual, fundador de esa
institución y creador del Psico-Expresionismo, Oscar Abreu, expresó su profunda
preocupación por la interrupción en la entrega del Premio Nacional de Artes
Visuales, el más alto reconocimiento que concede el Estado dominicano a la
trayectoria de un creador.
Abreu recordó que el premio no
fue entregado el año pasado y que, a estas alturas del presente año, aún no
existe un anuncio público sobre su reanudación, situación que, a su juicio,
trasciende un simple retraso administrativo y constituye una señal preocupante
para el futuro de las artes visuales dominicanas.
Las declaraciones del artista se
producen pocas semanas después de la presentación de la edición de colección
TOP 100 ARTISTS: ART GABANGI 2026, una publicación de lujo concebida para
fortalecer la proyección internacional del arte dominicano contemporáneo.
En el
ensayo que abre la obra, Abreu rinde homenaje a quince de las figuras
fundacionales de las artes visuales nacionales, reivindicando la importancia de
preservar la memoria histórica de quienes sentaron las bases del arte
dominicano moderno.
“No encuentro una justificación
válida para que el Premio Nacional de Artes Visuales no se entregara el año
pasado y que, a estas alturas, el país ni siquiera esté hablando de retomarlo.
Lo verdaderamente preocupante no es un año sin premiación; es el silencio
institucional alrededor del máximo reconocimiento que puede recibir un artista
visual dominicano. A mi entender, esto constituye una falta de respeto hacia
toda la comunidad artística y hacia la memoria cultural de la República
Dominicana”, indicó Oscar.
El artista considera
especialmente preocupante que esta situación ocurra en uno de los momentos de
mayor crecimiento y proyección internacional del arte dominicano.
“Vivimos una etapa histórica en
la que nuestros artistas participan en museos, bienales, ferias internacionales
y grandes colecciones alrededor del mundo. Paralelamente, la empresa privada
realiza inversiones millonarias para fortalecer la infraestructura cultural del
país, como lo demuestran iniciativas de enorme trascendencia como el Centro
Cultural Taíno Casa del Cordón y el Centro Cultural Rainieri. Resulta difícil
comprender que, mientras la sociedad apuesta por fortalecer la cultura, el
Estado mantenga sin entregar el máximo reconocimiento destinado a quienes han
dedicado toda una vida a engrandecerla”.
Para Abreu, el Premio Nacional de
Artes Visuales constituye una institución que debe trascender cualquier
administración pública.
“Los premios nacionales no
pertenecen a un ministro ni a un gobierno. Pertenecen a la historia de la
República Dominicana. Las naciones no solo construyen su grandeza mediante
carreteras, puentes o crecimiento económico. También la construyen preservando
su memoria y honrando a quienes enriquecen su patrimonio espiritual. Los
gobiernos cambian; la cultura permanece”.
El creador del
Psico-Expresionismo afirmó que la ausencia del reconocimiento también envía un
mensaje equivocado a las nuevas generaciones de artistas.
“Cuando un país deja de reconocer
públicamente la excelencia artística, transmite la idea de que la creación
cultural es secundaria. Los jóvenes necesitan referentes. Necesitan saber que
una vida de disciplina, investigación y entrega al arte puede culminar con el
más alto reconocimiento de la nación. Cuando ese símbolo desaparece, también se
debilita la aspiración de quienes construirán el futuro de nuestras artes”.
Abreu recordó que la publicación
de TOP 100 ARTISTS: ART GABANGI 2026 representa un esfuerzo independiente por
documentar y proyectar internacionalmente el patrimonio artístico nacional.
“Si desde la sociedad civil hemos
asumido la responsabilidad de publicar una obra de referencia internacional
para preservar la historia del arte dominicano y rendir homenaje a nuestros
maestros fundadores, con mayor razón el Estado debe proteger y fortalecer sus
propias instituciones de reconocimiento. La memoria cultural no puede depender
únicamente del esfuerzo privado; es una responsabilidad compartida”, adelanta.
Asimismo, sostuvo que ha llegado
el momento de devolver al Premio Nacional de Artes Visuales la solemnidad que
históricamente ha representado.
“Me gustaría ver al presidente de
la República entregar personalmente este reconocimiento, acompañado por el
ministro de Cultura. Ese acto tendría un enorme valor simbólico. Sería un
mensaje inequívoco de que la República Dominicana reconoce a quienes han
dedicado su existencia a construir nuestro patrimonio artístico”, reveló el
artista.
Abreu destacó que el país cuenta
con numerosos artistas cuya trayectoria merece ser considerada por un jurado
independiente.
“Pienso en maestros como Freddy
Javier, heredero de una extraordinaria tradición familiar con seis generaciones
dedicadas a la pintura; en el escultor Joaquín Mordan Ciprián; en Carolina
Cepeda; o en Dionisio Blanco, solo por mencionar algunos nombres. Independientemente de quién resulte
seleccionado, la República Dominicana posee artistas cuya obra y legado
justifican plenamente la continuidad de este reconocimiento”, expresó.
El artista insistió en que su
llamado no responde a intereses personales ni a la defensa de nombres
específicos.
“No estoy reclamando un premio
para una persona determinada. Estoy defendiendo una institución cultural que
pertenece a todos los artistas dominicanos y a la historia de nuestro país.
Cada año en que el Premio Nacional de Artes Visuales deja de entregarse deja un
vacío en la memoria cultural de la República Dominicana”, aclaró Abreu.
Finalmente, hizo un llamado al
Ministerio de Cultura para que anuncie el restablecimiento del galardón y
garantice su continuidad como una verdadera política de Estado.
“Las sociedades que honran a sus
creadores terminan honrándose a sí mismas. Las obras sobreviven a los gobiernos,
a las crisis y al paso del tiempo. Dentro de cien años serán ellas las que
contarán quiénes fuimos y cuáles fueron nuestros valores. Defender el Premio
Nacional de Artes Visuales no es defender un acto protocolar; es defender la
memoria, la identidad y el futuro cultural de la República Dominicana”,
asegura.
Abreu concluyó afirmando que la
continuidad del Premio Nacional de Artes Visuales no debe entenderse únicamente
como una ceremonia anual, sino como un compromiso permanente del Estado con la preservación
del patrimonio artístico nacional, el reconocimiento de la excelencia y la
construcción de una memoria cultural que trascienda generaciones.
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