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ATMÓSFERA DIGITAL, PUERTO PLATA, (02/09/2026).- El abogado y politólogo Eddy Alcántara
planteó aquí la necesidad de introducir cambios en las normas procesales y
leyes sectoriales, a fin de fortalecer la persecución y sanción del delito y el
crimen organizado.
Durante
su participación en la segunda edición del Congreso Internacional de Derecho,
celebrado en esta ciudad bajo el lema “Estado constitucional, democracia y
garantías fundamentales”, Alcántara señaló que aunque el país cuenta con un
nuevo Código Penal que castiga conductas que antes no estaban tipificadas,
“también debe prestarse atención al proceso previo a la sanción definitiva de
los tribunales”.
El
jurista sostuvo que las disposiciones que regulan los procesos judiciales deben
ser más rigurosas, para evitar que las personas acusadas de cometer delitos
graves obtengan con facilidad la libertad provisional o definitiva.
Alcántara
señaló que para abordar estos aspectos sería necesario revisar las normas
procesales, particularmente en lo relativo a los derechos individuales y
colectivos, de manera que las agencias de vigilancia, protección, persecución y
sanción del delito cuenten con garantías para ejercer sus funciones frente al
crimen organizado y otras formas de criminalidad.
Afirmó
que los parámetros de sanción están contemplados en el nuevo Código Penal, pero
cuestionó las libertades que, a su juicio, pueden derivarse de los
procedimientos establecidos en la normativa procesal.
En ese
sentido, señaló que el esquema actual puede generar condiciones que incentiven
la comisión del delito, al establecer garantías que “equiparan a quienes no infringen la ley con
aquellos que resultan afectados por acciones contrarias a la normativa”.
Planteó,
además, que debe revisarse el papel de los responsables de la vigilancia,
persecución y sanción del delito, de forma que la legislación los comprometa a
actuar de acuerdo con las responsabilidades que corresponden a todo servidor
público.
El
destacado abogado, politólogo y comunicador resaltó durante su ponencia que el
crimen organizado y la delincuencia del siglo XXI representan un desafío
complejo, favorecido por la lentitud de las leyes, la corrupción institucional
y el rezago tecnológico.
“Ante
esta realidad —prosiguió—, los Estados democráticos deben responder con
firmeza, sin renunciar a sus principios fundamentales”.
Agregó
finalmente, que una legislación robusta no es la que atropella los derechos
ciudadanos, “sino la que utiliza la inteligencia, la tecnología, la reforma
policial y la mano firme contra la corrupción para combatir el crimen
organizado”.
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