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ATMÓSFERA DIGITAL, SANTO DOMINGO, (17/10/2026).- Compartir la cama con alguien que ronca
puede parecer una de esas pequeñas incomodidades de la convivencia. Cambiar de
posición, utilizar tapones para los oídos o despertar a la otra persona son
soluciones habituales. Sin embargo, detrás de esos sonidos nocturnos podría
existir un problema que va mucho más allá de una noche interrumpida.
Una investigación publicada el 22
de septiembre de 2026 en Thorax, revista científica del grupo British Medical
Journal (BMJ), exploró una cuestión poco estudiada: ¿cómo afecta a nuestra
salud dormir junto a alguien que padece apnea obstructiva del sueño?
Cuando los problemas de sueño
afectan a dos
El estudio incluyó a 63 parejas en
las que uno de sus integrantes padecía apnea obstructiva del sueño de moderada
a grave, un trastorno caracterizado por interrupciones repetidas de la
respiración durante la noche. Los investigadores dividieron a los participantes
con apnea en dos grupos: 34 recibieron tratamiento con presión positiva
continua (CPAP), un dispositivo que mantiene abiertas las vías respiratorias
mientras duermen, mientras que los otros 29 utilizaron tiras nasales como
tratamiento de comparación. Durante tres meses, evaluaron la calidad del sueño,
los despertares nocturnos, la presión arterial y distintos indicadores de salud
vascular de sus parejas.
Los resultados revelaron que tratar
la apnea de una persona también puede favorecer el descanso de quien comparte
su cama. Se observaron mejoras en determinados indicadores del sueño y
diferencias favorables en la evolución de la presión arterial de las parejas
del grupo tratado con CPAP. Aunque no se encontró una mejoría general de la
función vascular, los hallazgos sugieren que los beneficios del tratamiento
podrían extenderse más allá del paciente.
Más allá del ruido: ¿cuándo debemos
prestar atención a los ronquidos?
No todos los ronquidos indican
apnea obstructiva del sueño. Sin embargo, cuando son intensos y frecuentes,
especialmente si se acompañan de pausas respiratorias, jadeos o cansancio
durante el día, pueden ser una señal de alerta.
La apnea provoca interrupciones
repetidas de la respiración que pueden reducir los niveles de oxígeno y
fragmentar el descanso, incluso sin que la persona recuerde haberse despertado.
Cuando no se trata, se asocia con problemas como hipertensión arterial,
alteraciones cardiovasculares y fatiga persistente.
Para quien comparte la cama, los
ronquidos, movimientos y despertares constantes también pueden alterar la
calidad del sueño. Precisamente ahí reside uno de los aspectos más interesantes
de la investigación: el descanso puede convertirse en un asunto de salud
compartida, y no exclusivamente individual.
La tecnología ayuda a identificar
lo que ocurre mientras dormimos
Uno de los principales desafíos de
la apnea es que muchas de sus señales pasan inadvertidas. De hecho, con
frecuencia es la pareja quien primero detecta ronquidos intensos o pausas en la
respiración.
En este contexto, la tecnología
está ofreciendo nuevas herramientas para reconocer posibles alteraciones
nocturnas. Los Galaxy Watch de Samsung, por ejemplo, incorporan una función de
detección de apnea del sueño que analiza las variaciones de oxígeno en sangre
para identificar patrones compatibles con apnea obstructiva moderada o grave.
Esta información se complementa con el registro de ronquidos mediante Samsung
Health.
En los nuevos Galaxy Watch9 y Galaxy Watch Ultra2, los algoritmos de
inteligencia artificial permiten analizar las interrupciones respiratorias por
hora y clasificarlas en tres niveles de riesgo. Además, los dispositivos
recopilan bioseñales como la frecuencia cardíaca, la frecuencia respiratoria,
la temperatura cutánea y la saturación de oxígeno, proporcionando una visión
más completa de los patrones de descanso.
Aunque estas herramientas no
sustituyen una evaluación médica ni un estudio clínico del sueño, pueden ayudar
a identificar señales que merecen atención, especialmente entre quienes
desconocen que podrían presentar alteraciones respiratorias nocturnas.
Dormir bien también es cuidar a
quien tenemos al lado
La investigación publicada en
Thorax abre una conversación que trasciende los ronquidos: lo que ocurre
mientras dormimos puede tener consecuencias para quienes comparten nuestras
noches. Prestar atención a los ronquidos persistentes, reconocer posibles
interrupciones respiratorias y buscar orientación médica cuando sea necesario
son pasos importantes para proteger la calidad del descanso.
Porque dormir bien no solo es
fundamental para nuestra propia salud. Como sugiere este estudio, también puede
ser una forma de cuidar a quien tenemos al lado.
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