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ATMÓSFERA DIGITAL, CENTROAMÉRICA, (15/10/2026).- Si bien
parece un dato inofensivo, el número de teléfono es clave para la vida digital
ya que se vincula a cuentas, redes sociales y mecanismos de recuperación de
acceso convirtiéndolo en un activo muy
valioso y codiciado para los ciberdelincuentes.
ESET, compañía especializada en
detección proactiva de amenazas, advierte qué puede hacer un ciberdelincuente
si obtiene un número, qué necesita para convertir ese dato en una amenaza y
cómo hacer para mantenerse protegido.
“Por sí solo, el número de teléfono
tiene capacidades limitadas. Es decir, un ciberatacante no puede entrar
mágicamente al celular, leer los WhatsApp o acceder a la cuenta bancaria
simplemente porque conoce el número. Ahora bien (y es lo que desarrollaremos a
continuación), el número de teléfono sí puede servir como punto de partida para
otros ataques y estafas, dada su vinculación con el resto de tu vida digital”,
menciona David González, investigador de seguridad informática de ESET
Latinoamérica.
Dentro de los riesgos desde ESET,
destacan:
Puede averiguar más datos personales: El
número de teléfono puede ser una puerta de entrada a información pública sobre
una persona. Un ciberdelincuente puede intentar vincularlo con datos sensibles,
como el nombre, perfiles en redes sociales, cuentas de mensajería, publicaciones,
u otros datos que hayan quedado expuestos en alguna filtración. El objetivo es
conocer mejor a la persona que está detrás de ese número y así preparar un
engaño mucho más creíble.
Puede intentar un engaño: un ciberdelincuente puede utilizar el número
para contactar directamente por llamada, SMS, WhatsApp y cualquier otro
servicio de mensajería. Ahí entra en juego la Ingeniería Social, ya que el
ciberatacante puede hacerse pasar por un banco, una empresa, un servicio de
entrega, un representante de soporte técnico o alguien del entorno para
intentar engañar y así conseguir: Contraseñas, códigos de verificación, datos
personales, información financiera o que se haga clic en un enlace malicioso.
Puede apoderarse de una cuenta: Muchos
servicios utilizan el número de teléfono para iniciar sesión, recuperar una
contraseña, verificar la identidad o enviar códigos de acceso. Entonces, se
puede utilizar el número como parte de un proceso de recuperación o de acceso.
Hay un ejemplo cotidiano, que el propio WhatsApp advierte en su Help Center,
para comprenderlo: Se recibe un código de WhatsApp no solicitado, segundos
después, alguien escribe diciendo que fue enviado por error y pide que se lo
pase. ¿La clave del engaño? El código no llegó para dárselo a otra persona,
sino que llegó porque alguien está intentando apoderarse de cuenta.
Puede quedarse con tu número: Esto se
llama SIM swapping. El ciberatacante busca convencer al operador de telefonía
de que es el titular y conseguir que así que el número sea transferido a otra
SIM. Si lo consigue, pasará a recibir las llamadas y mensajes. Esto cambia
completamente el escenario planteado en el punto anterior: el ciberatacante ya
no está intentando engañar para que se le entregue el código, sino que intenta
conseguir que el código le llegue directamente a él.
Que un cibercriminal obtenga un
número de teléfono no significa que pueda entrar directamente a las cuentas,
pero a partir del número de teléfono puede obtener más información personal,
intentar engañar, apoderarse de la cuenta o quedarse con el número de teléfono.
Así, se abre un abanico de riesgos y amenazas latentes: Acceso a la cuenta de
correo electrónico, toma de control de la cuenta de WhatsApp u otro servicio de
mensajería, acceso a las redes sociales, cambio de las credenciales de las
cuentas y servicios, utilización de una cuenta comprometida para intentar
engañar a los contactos y aprovechamiento de una cuenta comprometida para
acceder a otros servicios.
Desde ESET comparten algunas
recomendaciones para evitar que el número de teléfono sirva como puerta de
entrada a la vida digital:
Nunca compartir códigos de
verificación.
No entregar información personal
durante llamadas o mensajes no solicitados.
Verificar por canales oficiales
cualquier pedido extraño de información personal.
Revisar qué información personal se
tiene expuesta públicamente.
Proteger todas las cuentas con el
doble factor de autenticación.
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