Ruptura generacional: Hacia una Renovación de la Esperenza
La sociedad dominicana necesita producir una separación mental, más que cronológica, en la forma de actuar del liderazgo nacional tradicional, en función de las grandes necesidades nacionales.Este es uno de los planteamientos de “La Ruptura Generacional: Hacia una renovación de la esperanza”, el libro que el escritor Milton Morrison puso en circulación el próximo 3 de julio, en el auditorio Manuel del Cabral, de la Biblioteca Pedro Mir de la UASD.
La obra hace un llamado para que todos los miembros de la sociedad dominicana despierten a sus deberes y decidan pasar del escenario de las críticas al de las acciones, en busca del cambio social, sin esperar que otros lo hagan en el futuro.
Morrison plantea la necesidad de romper con el Modus operandi de las clases política y económica nacionales que, desde su punto de vista, no han podido responder a esas necesidades, ni “romper con ese tipo de pensamiento que ha llevado a la nación a unos niveles de estancamiento del desarrollo humano”.
Morrison indica que dicha “ruptura natural” se puede evidenciar en los resultados de las últimas elecciones presidenciales y congresionales donde los niveles de abstención indican que existe desencanto social. Entiende que la misma, tiene mucho que ver con las promesas incumplidas de los líderes políticos nacionales, sin que se haga necesario un evento coyuntural anárquico.
“Las necesidades individuales deben resolverse desde el punto de vista colectivo. Hay que dejar de lado las opciones propias del clientelismo y el populismo que caracterizan el operar del actual sistema político”.
De igual modo, Morrison establece que las personas agrupadas en los partidos políticos que entienden la necesidad del cambio, sin embargo no han encontrado la forma de canalizar esas inquietudes de progreso en el pas.
Así mismo, entiende que a la agenda nacional le hace falta introducir la voluntad y el consenso, cambiar el modelo económico ya que, por ejemplo, en algunos años de la década del 1990 y de principios del 2000, donde el crecimiento económico experimentado fue mayor que el de algunos países de la región este beneficio no se tradujo en inversión social que condujera al país al desarrollo equitativo.
En tal sentido, aboga por el desarrollo humano en función de la inversin social en aspectos como educación, donde se invierta más del 2% del presupuesto nacional, así como el sector salud donde no hemos podido llegar ni siquiera al promedio de la región latinoamericana.
Al cuestionarle sobre los Objetivos del Milenio, de los cuales República Dominicana fue signataria junto a otros 176 países, en el año 2000, a partir de la Cumbre del Milenio, Morrison asegura que, en función del informe de resultados de la Oficina de Desarrollo del Milenio, será difícil obtener el 100% de los objetivos del milenio.
Dicho informe indica que de los ocho objetivos planteados para el 2015, por lo menos cinco de estos no se podrán cumplir, entre ellos reducción de pobreza.Sin embargo, Morrison no considera que el país haya fallado.
A su juicio, cuando dichos objetivos se plantearon se hizo de forma desigual.“No es lo mismo plantearle a un país con un nivel de desarrollo alto, una reducción de pobreza a unos niveles que a un país en vías de desarrollo.
La brecha es mucho mayor, la cantidad de recursos para poder invertir para la consecución de este tipo de objetivos también se hace cuesta arriba”, afirmó.Reconoce que dichos objetivos fueron una buena iniciativa, porque nos presionaron para querer llegar a niveles adecuados de desarrollo en dichos aspectos, entiende que los mismos introdujeron niveles de desigualdad.
El ingeniero Morrison fue director de la carrera de Ingeniería eléctrica de la universidad INTEC. Ha sido editor y co-autor de las obras “Electricidad y desarrollo: el reto dominicano” y “Las energías renovables en R.D”.
Es ganador del Premio Nacional de la Juventud 1999, fue miembro de la delegación nacional ante las Naciones Unidas en The Millenium Declaration: A Response From the Civil Society. Morrison realizó una Maestría en Planificación y Desarrollo en la universidad de Bradford, Inglaterra, en 1999.
En él surgió la inquietud ideológica que propicia los cuestionamientos hacia la sociedad dominicana que tiene como producto su más reciente obra, la que propugna por un cambio de mentalidad para pasar de ser actores pasivos a activos.
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