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La Pandemia y la apertura

 

Por Manuel Hernández Villeta.

ATMÓSFERA DIGITAL, SANTO DOMINGO.- Se debe examinar con mucha reflexión y cierto temor la reducción del toque de queda y la apertura comercial. Hasta ahora la estela de una parte significativa de dominicanos ha sido burlar las medidas de seguridad sanitaria.

Hay una masa que se debe tomar en consideración a la que no le importan los estragos de la pandemia, y se burla de las acciones de las autoridades sanitarias y no respetan el toque de queda. Fijado ahora a las nueve de la noche, es difícil determinar hasta donde será cumplido.

Las acciones de evitar el desbordamiento social tienen un punto de inflexión,  en que se debe llevar a cabo durante el día, mientras se normalizan las actividades comerciales. Es una responsabilidad de las autoridades mantener los controles.

Pero al mismo tiempo la principal responsabilidad es del ciudadano. Cada dominicano y extranjero que se encuentre en el país debe poner su propia dosis de respeto y de acoger las medidas sanitarias dispuestas por las autoridades.

Hay que aprender a convivir con la pandemia. Es fácil decirlo, pero difícil de llevar a cabo. Se tienen que realizar con normalidad las actividades diarias, las comerciales, las escolares, las industriales, en fin, pero al mismo tiempo siguiendo todo el protocolo de salud.

Sin lugar a dudas el país tiene que mover la acción productiva. No se puede poner de rodillas, ni cruzar los brazos. En el siglo 21 hay que producir para subsistir. Con un cierre total  de las actividades, el país se derrumbaría. Por eso todos tenemos que tener conciencia de lo peligroso de un rebrote de la pandemia.

Junto a las decisiones de las autoridades, tiene que  haber una posición cívica de respeto a las disposiciones sanitarias. En ocasiones todos los dominicanos pecamos de tozudos, de meternos en los bolsillos las disposiciones de las autoridades, y hasta nos complace violar las leyes.

Ahora tenemos que dejarnos de cuentos, una violación  de las disposiciones sanitarias es comprar un boleto al cementerio. Ya entramos en un camino sin retorno. O aplicamos los correctivos sanitarios, o no podremos lograr una normalidad, aunque sea a medias, de la vida productiva dominicana.

Esperemos dos semanas para hacer balance de estos días de reducción del toque de queda, y de apertura. Después que se haga el balance y se continúe con más reintegración comercial e industrial y eliminación del toque de queda. Si hay rebrote, se impone el  cierre parcial de todas las actividades. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

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